jueves, 7 de mayo de 2009
martes, 28 de abril de 2009
Se nos ha ido un gran periodista
viernes, 24 de abril de 2009
Almodovar se pasa a la tele... ¡y a lo grande!
jueves, 19 de marzo de 2009
Los Grupos Editores hacen cola en la Moncloa...
ZP se niega a recibir a los editores
jueves, 26 de febrero de 2009
martes, 24 de febrero de 2009
Cuando ya no nos queda nada más que vender
La ex concursante de 'Gran Hermano' que vendió en exclusiva su agonía se ha casado en un enlace mediático con un presidiario
viernes, 20 de febrero de 2009
viernes, 16 de enero de 2009
jueves, 8 de enero de 2009
Tercer suicidio en veinte días
¿La última víctima? Para víctimas todos esos millones de personas que se han quedado y se van a quedar sin trabajo no estos ricachones devorados por su propia avarícia... lo de la prensa es que no tiene nombre
Según las primeras informaciones que han trascendido a la prensa, Good apareció con una herida de bala, lo que hace sospechar que se trata de un suicidio relacionado con la crisis del mercado inmobiliario de los Estados Unidos. Good tenía 52 años y no dejó ninguna carta de despedida.
Sheldon Good and Company Auctions International es una de las compañías inmobiliarias más importantes de Estados Unidos. Fue creada por su padre y había vendido más de 40.000 inmuebles por valor de 9.500 millones de dólares desde su fundación. El propio Good había realizado ventas por valor de 4.000 millones de dólares.
Merckle en Alemania y Villehuchet en Francia
La muerte de Good se produjo el mismo día que la del millonario alemán Adolf Merckle, quien se arrojó a las vías de un tren en su localidad natal (Blaubeuren) al suroeste de Alemania, acuciado por los problemas financieros de sus empresas. Merckle era el quinto hombre más rico de Alemania pero perdió buena parte de su fortuna apostando a la baja contra los títulos de Volkswagen. Una apuesta que le llevó a la bancarrota ante la fuerte subida en bolsa de las acciones de la compañía automovilística.
Merckle tenía el año pasado un patrimonio estimado en 7.000 millones de euros, según la revista Forbes. Era el propietario de la constructora HeidelbergCement (que había perdido un 70% de su valor en bolsa) y de la farmacéutica Ratiopharm, entre otras compañías. En total, trabajan en su consorcio cerca de 100.000 personas.
A estas muertes se suma además de del francés Thierry de la Villehuchet, de 65 años, cofundador de la gestora de fondos Acces International, que se suicidó poco antes de Navidad después de verse arruinado en el marco del gigantesco fraude del financiero de Bernard Madoff.
jueves, 1 de enero de 2009
El triunfo de los mercaderes de la vulgaridad

LA GUERRA MEDIÁTICA CONTRA EL ESPÍRITU
Los grandes medios de comunicación dominantes -sobre todos los principales canales de televisión y las emisoras de radio de mayor audiencia- han sabido darle dimensiones monstruosas al universal deseo de estupidez que dormita incluso en el fondo del intelectual más elitista. Ese fenómeno -esa guerra mediática a favor de la vulgaridad, del embrutecimiento colectivo y contra el espíritu- es capaz de destruir una sociedad y de hacer irrisorio cualquier efuerzo político. ¿Cómo resistirse a semejante tentativa de descerebrar a los ciudadanos?
Hasta ahora nadie se ocupaba de la calidad de los medios audiovisuales , públicos y privados. Pero algunos dirigentes políticos descubrieron que la televisión era “mala”, y ahora exigen cultura, los animadores más vulgares están regresando a los medios públicos….y están desapareciendo los programas de literatura.
Con la coartada de algunos programas “culturales” o de algunas obras de ficción ” creadoras , los defensores dels servicio público lo consideran bueno. No son muy exigentes.
Como si- a modo de una vulgar televisión comercial- no se estuvieran también vigilando de reojo los niveles de audiencia. O como si la demagogia fuera menos abundante que en otros lugares.
Los medios de comunicación supieron dar dimensiones monstruosas al universal deseo de estupidez que dormita incluso en el fondo del intelectual elitista. Ese fenomeno es capaz de destruir una sociedad , de hacer irrisorio cualquier esfuerzo político. ¿Para qué deslomarse reformando la escuela y la universidad? El trabajo educativo es destruido por la estupidez mediática, por la bufonadas erigidas en medio de expresión , por la invasión de los valores del dinero, la apariencia y el individualismo egoista propagados por la publicidad, verdadera razón de ser de los grandes grupos mediáticos. Los nuevos dueños de los medios de comunicación remiten a los ilustres reformadores de la educación pública a un oscuro rincón de la historia.
Cuando se les critica por la vacuidad y la ineptitud de sus programas , los mercaderes de vulgaridad suelen dar dos respuestas: primero, que simplemente dan al publico lo que éste desea; segundo, que quienes los critican son “elitistas” incapaces de admitir la simple necesidad de diversión. No es necesariamente elitista reclamar un poco menos de estupidez. Hay verdaderos espectáculos populares de alta calidad. El público pide lo que está condicionado a pedir. Prácticamente se ha abandonado la idea de un acceso progresivo a la cultura a través de espectáculos populares. Molière, Calderón, Lope de Vega, Victor Hugo, Charlie Chaplin, Valle Inclán, Lorca, Brecht o Dario Fo eran y son grandes artistas y también populares. Han logrado distraer y hacer pensar a la vez. La industria mediàtica no hace el más mínimo esfuerzo: va directamente a lo más vil.
Todo el mundo tiene derecho a relajarse ante un espectàculo fácil. Pero cuando se alcanza el infra-nivel al que han llegado los programas llamados de “entretenimiento” ¿se puede aún hablar de una simple distracción? Esas imágenes, esas palabras, esos gestos adaptan la mente a ciertas formas de representación , las legitiman, acostumbran a creer que es normal hablar, pensar, actuar de sea miserable manera. Fealdad, agresividad, voyeurismo , narcicismo, vulgaridad, incultura, estupidez llevan al espectador a aceptar una propia imagen infantilizada y degradada, sin ambición de salir de sí mismo, de su “persona”, de su medio, de su grupo, de sus opciones….
Los productores de tele-realidad, los dueños de la mayoria de canales privados, no son siempre o no son sólo imbéciles. Son también malhechores. Se admite que un alimento o que un aire contaminado pueden ser nefastos para el cuerpo. Existen representaciones que contaminan la mente. La envenenan.
Si los medios de comunicación de los regímenes autoritarios logran, en cierta medida, aprisionar las ideas, los del capitalismo en crisis los superan totalmente. Y todo ello , por supuesto, gracias a la libertad. La conquista de la libertad de expresión y la liberación de los medios de comunicación -realizado por la izquierda en varios paises europeos, sólo parece haber servido para regalarle nuestros cerebros a Coca-Cola, Telefonica, Banco Santander. Nosotros nos consideramos tan inteligentes, producto de milenios de progreso, consideramos bárbara a la plebe romana que se deleitaba con los brutales juegos de circo antiguo. Pero el contenido de nuestras embrutecedoras distracciones televisivas sin duda causará asco y burla a las generaciones futuras.
¿Hay otra opción? Muy pocas ¿ Y por cuanto tiempo? La concentración capitalista reúne en el seno de un mismo grupo mediático y de un mismo dueño : las editoriales, los diarios , las revistas, los canales de televisión, las redes telefónicas y a veces hasta la venta de armas. Muchos gobernantes políticos europeos están vinculados a importantes empresarios de grupos audiovisuales privados; por eso , la máquina de embrutecer recibe, en casi todas partes, la bendición del Estado. Las amables declaraciones de tal o cual ministro sobre la importancia de los estudios clásicos , valen muy poco al lado del océano de rastrera vulgaridad que cada día desborda de la pantalla pequeña e inunda nuestros hogares y nuestras mentes.
¿Qué libertad? la estupidez mediática se universaliza……
Artículo de Pierre Jourde para "Le Monde Diplomatique", Octubre 2008
Le Monde Diplomatique en españoljueves, 18 de diciembre de 2008
En la red: Televisiones basura
Se están quejando como plañideras los dueños de los grandes canales de las televisiones nacionales, y los de las incipientes digitales de la competencia "desleal" de la televisiones públicas subvencionadas, pidiendo que estas no emitan publicidad y se la traspasen a unas entidades privadas que llevan no pocos años ganando dinero a espuertas y que insaciables quieren más.
Y todas ellas, públicas y privadas y sin excepción, sin cumplir los objetivos sociales de información, ocio y formación que se supone que están dentro de sus obligaciones como beneficiarios que son, todos ellos, de licencias de titularidad estatal. Pues no, la gran mayoría de los programas informativos son sectarios, partidistas, manipulados y dirigidos y presentados por chicos y chicas de la escudería del PSOE -en la mayoría de los casos- o del PP y los nacionalistas en los restantes.
Se completa el capítulo informativo con programas de tertulias políticas, con un reparto similar al de los informativos -siempre a favor del PSOE- y el resto por cuotas partidarias, sin que el periodismo independiente y de la mayor calidad aparezca por parte alguna. Y de manera más irresponsable en lo que a las televisiones del Estado TV1 y TVE2 se refiere. La primera de un oficialismo descarado y una información de comunicados oficiales, al más puro estilo de los años de la dictadura. Su última retransmisión de los 30 años de la Constitución fue lamentable, empalagosa en los elogios y se parecía a otras producciones de la casa televisiva de años anteriores, como los de los festejo de los "25 años de paz" del franquismo.
En el ámbito de las públicas autonómica son todas tal para cual, Canal Sur -ejemplo vivo y post franquista de la España de la pandereta-, Telemadrid, canal de la extrema derecha al servicio exclusivo de su "dueña", Aguirre, y TV3, del nacionalismo sectario. Y estos son solo unos ejemplos de lo que se ve por provincias y comunidades.
En cuando a las nacionales privadas tenemos que subrayar como Telecinco y Antena 3 TV hacen unos informativos plegados de sucesos, relegando la información general importante y, por supuesto, al servicio del PSOE. Los informativos de La Sexta son de risa de lo malos sectarios y pro socialistas que son, y los de La Cuatro son más profesionales y mejor hechos, pero no ocultan su sesgo PSOE y a veces ofrecen soflamas -Gabilondo furioso- que producen más hilaridad que otra cosa.
Estas televisiones privadas tiene además unos programas jocosos de antes y después de sus informativos de la noche, dedicados, generalmente a atacar al PP y mofarse de sus dirigentes, y La Sexta, Tela 5 y Antena 3 TV son las que mejor y más profusamente trabajan el periodismo basura del corazón.
Y por ahí vienen, en bandada, las televisiones digitales, locales, nacionales y autonómicas donde la novedad más llamativa son las ofertas de extrema derecha y el mensaje catolicón y confesional. En realidad casi toda la oferta televisiva responde a la lamentable realidad política y social, sin que al día de hoy exista un canal o un informativo de referencia, independiente y a la vez bien informado y plural.
Publicado en estrella digital
lunes, 15 de diciembre de 2008
En la red: Grecia como síntoma
Grecia como síntoma
Los errores y excesos policiales deben ser un acicate para reforzar el Estado de derecho
Los sucesos vividos en las principales ciudades griegas a raíz de la muerte de un joven de 15 años a manos de la policía demandan explicación, pero en ningún caso justificación. A la espera de que la investigación judicial esclarezca los hechos, sólo cabe insistir en que la preocupación por la seguridad generalizada a raíz de los atentados terroristas de los últimos años debe conducir, no a una relajación, sino a un reforzamiento de las garantías con las que deben actuar los agentes policiales.
Su trabajo es hoy más necesario que nunca y, por ello, tiene que ser más escrupuloso que nunca. La desconfianza de los ciudadanos hacia las fuerzas de seguridad, o la revuelta contra ellas, como ocurre en Grecia, es una de las peores situaciones imaginables desde el punto de vista del objetivo que se persigue, la seguridad.
Los sucesos de Grecia no han sido los únicos. Aunque en cada caso por diferentes motivos, el Reino Unido vivió una auténtica conmoción a raíz del caso Menezes, el joven brasileño confundido con un terrorista y tiroteado por la policía poco después de los atentados de Londres; también Italia conoció un episodio similar con ocasión de la muerte de un manifestante antiglobalización en Génova. Con resultados menos dramáticos, Francia ha sido recientemente testigo de los abusos contra un corresponsal del diario Libération y el Reino Unido, del maltrato a un diputado tory. A esta lista habría que añadir los diversos episodios en los que se ha visto envuelta la policía autonómica catalana e, incluso, algunos casos pendientes de resolver por la justicia española, como las lesiones del etarra Igor Portu -uno de los presuntos responsables del atentado de Barajas- producidas en el momento de su detención en Arrasate.
La respuesta de algunos manifestantes radicales griegos debe ser condenada: la muerte de Alexis exige esclarecimiento y, en su caso, sentencia judicial, no una extensión del vandalismo a otras ciudades dentro y fuera de Grecia, como ha sido el caso de los recientes disturbios en Madrid y Barcelona. Los errores policiales, por graves que hayan podido resultar en ocasiones, no pueden ser una coartada para desacreditar la imprescindible y responsable labor de las fuerzas de seguridad en los Estados democráticos ni, menos aún, para la violencia callejera, sino un argumento para reforzar el funcionamiento del Estado de derecho y sus mecanismos de control. Ésa es la principal lección que cabe extraer de los sucesos que ha vivido Grecia, los primeros que se producen en el nuevo contexto social tras la crisis que afecta a la economía mundial.
Las dificultades sociales que sin duda se avecinan no pueden sorprender a los Gobiernos ni a los responsables de los cuerpos y fuerzas de seguridad. Es preciso que las policías democráticas se preparen para reafirmar su condición, para minimizar los riesgos de error, de manera que sigan siendo vistas y apreciadas como lo han sido hasta ahora.
Hay que cagarse, y disculpen ustedes lo soez de la expresión.






